La balanza de pagos es un indicador que mide la relación entre la economía de un país y la economía mundial, y está compuesta por dos variables: la cuenta corriente y la cuenta de capital.
La cuenta corriente mide el balance entre las importaciones y las exportaciones. En el caso de Venezuela, esta cuenta siempre ha sido positiva, ya que si bien importamos muchos productos, las exportaciones petroleras superan con creces el monto de las importaciones en general.
La cuenta de capital es la que mide el balance entre salidas e ingresos de capitales (fondos financieros) de la nación. Esta cuenta no resulta tan favorable para nosotros puesto que, históricamente, sale más dinero del que entra en el país. Eso quiere decir que lo que muchos venezolanos ganan en Venezuela no lo invierten dentro de nuestras fronteras, sino que lo sacan al exterior.
En los últimos años, este proceso se ha incrementado generando una tremenda fuga de capitales. Se considera que en el mundo existen hoy más de US$ 125.000 millones invertidos por venezolanos (mas de cinco veces nuestra deuda externa actual).
Lo que busca el control de cambio, entre otras cosas, es revertir la severa descapitalización del país, que se ha reforzado con la parálisis de los ingresos provenientes de las exportaciones petroleras y la alta demanda de dólares. De esta manera, se busca evitar mayores caídas en la cuenta de capital de la nación y restablecer el equilibrio de la balanza de pagos.

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